lunes, 1 de diciembre de 2014

Cuentos tradicionales.


LA LIEBRE Y LA TORTUGA


En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, que decía que era la más veloz del mundo. Por eso, se reía constantemente de la lenta tortuga.

-Bueno -contestó la tortuga-, es verdad que soy lenta, pero siempre llego al final. Si quieres hacemos una carrera.

-Debes estar bromeando -dijo la liebre, despreciativa- Pero si insistes, no tengo inconveniente en hacerte una demostración.


Era un caluroso día de sol y todos los animales fueron a ver la Gran Carrera. El topo levantó la bandera y dijo: -Uno, dos, tres... ¡Ya!


La liebre salió corriendo, y la tortuga se quedó atrás, tosiendo en una nube de polvo. Cuando echó a andar, la liebre ya se había perdido de vista.

La liebre confiada en su velocidad se tumbó a dormir bajo un árbol. Pero, pasito a pasito, la tortuga avanzó hasta llegar a la meta.

Cuando la liebre se despertó, corrió con todas sus fuerzas pero llegó tarde. La tortuga había ganado la carrera.

Aquel día fue muy triste para la liebre y aprendió una lección que no olvidaría jamás:

NO HAY QUE BURLARSE NUNCA DE LOS DEMÁS. 

y colorín colorado, la tortuga ha ganado. 



Aquí os lo dejo en vídeo por si os interesa esta opción más:



¡ F I N !



LA CIGARRA Y LA HORMIGA

En los felices días del verano, una cigarra alegre aprovechaba el calor cantando y bailando, mientras la sufrida hormiga no descansaba, en la búsqueda de comida para llevar a su casa.

Fábulas infantiles: La cigarra y la hormiga
La cigarra se burlaba de la hormiga y le decía:
— ¿No es más bonito gozar de la vida con bellas canciones, como yo hago, que trabajar todo el día como haces tú?
La hormiga callaba y seguía afanándose.
Pero llegó el invierno y, con los fríos, la cigarra guardó silencio y tuvo que refugiarse en cualquier agujero. Allí, sin nada que llevarse a la boca y casi helada, se acordó de la hormiga:
— Ella estará calentita en su casa y seguro que no le falta alimento en la despensa.
Iré a verla, pensó.
Acudió la cigarra al hormiguero y, zalamera, preguntó:

— ¿No tendrás, buena hormiga, algo para comer y un rincón caliente donde pasar el invierno?
Entonces la hormiga, muy enfadada, le contestó:
— Yo trabajaba duro en verano para no pasar hambre en estos días fríos, ¿qué hacías tú en el buen tiempo?
La cigarra tuvo que admitirlo:
— Yo cantaba y reía alegremente sin pensar en el futuro.
Y la hormiga le replicó:
— Pues ahora yo canto y me alegro, mientras tú sufres hambre y frío por culpa de tu holgazanería.
Vete y no desprecies a los que trabajan por su sustento.


También tenemos la versión en vídeo que podemos encontrar fácilmente en Youtube.



En esta enlace podéis encontrar esta fábula en formato pdf.




 ¡ F !

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